A finales de los años 50, la casa italiana estaba reconocida como una de las favoritas entre los entusiastas de los coches deportivos, gracias a motores de cilindrada reducida, pero que hacían que sus coches fueran divertidos a la hora de conducir.

Es el caso del Giulietta Sprint Veloce, que incorpora un motor de gasolina tetracilíndrico, con un cubicaje de 1,29 litros, derivado del bloque de 1,75 litros de cilindrada.

El propietario actual compró esta unidad y la restauró completamente, lo que permitiría al coche alcanzar una cifra de venta de aproximadamente 180.000 dólares (160.583 euros).