En 2001, con la intención de ofrecer al público lujosos cupés, de propulsión trasera, Lincoln mostró al mundo el cupé MK9, 'adornado' con unas enormes llantas de aleación de 22 pulgadas.

Ese extraordinario automóvil, 100% funcional, se vendió en una subasta casi 10 años después de su estreno por 91.000 euros.