Mansory Studio se encargó de preparar el Mercedes-Benz G 63 AMG 6x6, pero el resultado fue tan espectacular que la compañía decidió poner su propio nombre al vehículo.

Los ingenieros de la casa crearon un completo kit de carrocería, con muchos elementos de fibra de carbono. Posteriormente, mejoraron el habitáculo y modificaron el motor. 

En este punto, el propulsor 5.5 V8, biturbo, recibió algunos componentes de competición, como los pistones, lo que se tradujo en 850 CV y un par máximo, limitado, de 1.000 Nm.