Este prototipo surgió en 1996 y resultó verdaderamente monstruoso, tanto por su aspecto como por emplear un motor de 10 cilindros y 8,0 litros, con 510 CV. Como complemento, el conductor podía variar el sistema de tracción entre cuatro y seis ruedas motrices.

Dodge se tomó muy en serio la producción en serie del T-Rex que, según la empresa, se convertiría en "el primer pick-up con seis ruedas a la venta". Pero algo salió mal y el modelo se mantuvo como concept car.