Terrafugia considera este vehículo como un concepto, en el que se han tratado de solventar las principales desventajas de los aviones.

Así, el TF-X no necesita una larga pista para elevarse en el aire. De hecho, puede despegar de forma vertical, gracias a sus motores eléctricos de diseño especial, con 600 CV conjuntos.

A la hora de desplazarse por carreteras, el TF-X recurre a un propulsor de combustión interna, con 300 CV. Todavía no están claras las perspectivas del proyecto.