Es un sistema totalmente diferente a las transmisiones tradicionales. Aquí no existen ni embragues ni convertidor de par, sino que dispone de dos poleas de diámetros diferentes, unidas por una cadena o correa.

El control electrónico se encarga de elegir la relación de cambio necesaria y adecuada a las circunstancias, acercando o alejando las poleas, que no están dentadas, sino que ofrecen una transmisión sin interrupciones, pero variable.