Los críticos decían que el interior del coche resultaba poco deportivo, ya que el volante era grande, el cambio impedía inserciones rápidas y los asientos delanteros sujetaban poco en curvas. 

De este modo, el 190E 2.3-16 volvía a recalcar que estaba configurado principalmente para curvas rápidas y no tanto para terrenos 'ratoneros'. En ellos, el M3 mostraba una mayor eficacia y agilidad.