Inicialmente, el motor del M3 era un bloque de 2,3 litros, atmosférico y con 16 válvulas, que desarrollaba 195 CV a 6.750 rpm, tras la adopción del catalizador. Esta mecánica se asociaba a una caja manual de cinco velocidades.

Gracias a este binomio, el coche firmaba una destacable velocidad punta de 235 km/h y una aceleración de 0 a 100 en 7,4 segundos. Además, los expertos de la época aseguraban que este coche resultaba más ágil en curvas que su rival.