Los ojos a la altura media del parabrisas, piernas ligeramente flexionadas al pisar los pedales a fondo, el respaldo lo más cercano a los 90 grados, las manos marcando las diez menos cuarto y los brazos sin tensión.

Sigue este procedimiento cada vez que subas a un coche distinto y, en caso de que no lo hayas hecho nunca con el tuyo, empieza por ajustarlo bien.