Nada de ir con el codo apoyado en la ventanilla o sacando directamente el brazo fuera del habitáculo, porque esta conducta hace que no tengas las dos manos en el volante y, en caso de accidente, el riesgo de lesiones graves en dicha extremidad aumenta.

Por no hablar de la peligrosidad que existe cuando el copiloto va con los pies apoyados sobre el salpicadero. El airbag puede pasar de salvarte la vida a quitártela o a dañarte gravemente, en caso de accidente.