En 1976, el terrible accidente de Niki Lauda, vigente campeón del mundo de F1, en el Gran Premio de Alemania casi le cuesta la vida. Pero el inquebrantable austriaco, que sufrió graves quemaduras en la cara, la cabeza y las manos, no solo sobrevivió, sino que regresó al campeonato en seis semanas, perdiéndose únicamente dos carreras.

Aunque Lauda no llegó a ser campeón del mundo ese año (perdió el campeonato por un punto frente a James Hunt), en la siguiente temporada, se hizo con el título. Éxito que volvería a conseguir en 1984. Desafortunadamente, Lauda nos dejó el pasado 20 de mayo.