Si comenzamos por el representante italiano, empezó a producirse en el año 1987, con motivo del 40 aniversario de la marca, y las últimas unidades salieron de Maranello en 1992. En total, se fabricaron 1.315 ejemplares.

En el apartado estético, su principal seña de identidad es el cristal trasero con branquias para la ventilación, que dejaba ver el espectacular motor. Una seña de identidad que se sigue empleando (y seguro se empleará) en los nuevos Ferrari.