Toyota fue uno los primeros fabricantes en escuchar a los clientes que buscaban la estética de un SUV, las capacidades de un coche de tracción 4x4, una distancia al suelo elevada y una gran capacidad de carga.

De ahí que se lanzaran con automóviles a los que podríamos catalogar como crossover, como el Toyota RAV4, de 4,6 metros de largo.