El término GT se ha empleado en múltiples versiones y acabados, pero no ha sido demasiado común a la hora de dar nombre a un modelo como tal. 

Uno de esos ejemplos es el Mercedes-AMG GT, un superdeportivo que ha sufrido un restyling recientemente, en el que ha llegado una nueva versión tope de gama: el GT R PRO, con 585 CV y una puesta a punto específica.