A finales de la década de los 20, el coche más caro y exclusivo del mundo era este Bugatti, una limusina destinada a gobernantes, jefes de Estado y millonarios... aunque solo se fabricaron siete unidades.

Como curiosidad, es uno de los coches más grandes de todos los tiempos, ya que tiene una longitud de 6,4 metros. Además, monta llantas de aleación de 24 pulgadas y un descomunal motor de ocho cilindros en línea, con 12,0 litros y 300 CV, con el que logra 200 km/h de velocidad punta.