Las cuatro ruedas directrices funcionan de la siguiente manera: hasta 50 km/h, las traseras giran un máximo de 3,5 grados en sentido contrario a las delanteras, para mejorar la maniobrabilidad. En cambio, a velocidades superiores, giran hasta 1,9 grados en el mismo sentido. 

Desde luego, este sistema aporta un dinamismo asombroso, certificado por una respuesta muy efectiva en giros cerrados. Además, la suspensión adaptativa se encuentra en un valioso término medio, sea cual sea el programa elegido, y sujeta perfectamente la carrocería.