Si lo comparamos con el modelo urbano sobre el que se basa, el Citroën C3 Aircross muestra una imagen más robusta y ciertos toques del aspecto de los todoterrenos, que es lo menos que se puede esperar de un SUV, aunque sea de pequeñas dimensiones.

Todo esto, sin renunciar a una gran cantidad de opciones de personalización, que el fabricante estima en un total de 85 combinaciones posibles entre pintura de la carrocería y del techo, así como los distintos paquetes de equipamiento, exteriores e interiores.