El Isetta moderno tiene la misma fisonomía y dispone de un portón delantero para acceder al habitáculo. Eso sí, es un poco más largo que el vehículo original: 2,43 metros, frente a los 2,29 del BMW. 

A diferencia del clásico de los años 50, que contaba con un motor de gasolina monocilíndrico con 13 CV, el Microlino se desplaza con un propulsor eléctrico de 20 CV, alimentado por una batería de 8 o 14 kWh de capacidad, a elegir por el cliente.

El coche declara una velocidad máxima de 90 km/h y una aceleración de 0 a 48 km/h (30 mph) en 5,0 segundos. En cuanto a la autonomía, puede ser, como máximo, de 200 kilómetros (dependiendo de la versión). El Microlino cuesta alrededor de 12.000 euros.