Perteneciente a la empresa moscovita Mirrowcars, es, por así decirlo, la respuesta rusa al smart fortwo. Solo mide 2,70 metros de longitud y, estéticamente, parece que se remonta a los primeros tiempos del automóvil.

Al igual que sucede en los aviones de pasajeros, se entra en la cabina por detrás, a través de un portón trasero. De hecho, en los laterales solo hay salidas de emergencia.