La marca británica demuestra que un motor V12 no solo está pensado para ofrecer la mejor aceleración posible, sino también, para otorgar buenas prestaciones a vehículos pesados y de grandes dimensiones.   

En la gama actual de Rolls-Royce, todos los modelos pueden configurarse con este tipo de propulsor. Hablamos del Dawn, el Wraith, el Ghost, el Phantom y el Cullinan. Excepto el Wraith, que declara 632 CV, el resto cuentan con 571.