Si me permitís el comentario, esta es la foto que más me ha hecho sufrir, porque el deportivo italiano, fabricado entre 1987 y 1992, es un icono en el mundo del automóvil. Seguro que recuerdas que montaba un propulsor 2.9 V8, biturbo, con 478 CV y 575 Nm.

Estas cifras se traducían en una velocidad máxima de 326 km/h, complementada por una aceleración de 0 a 100 en tan solo 4,1 segundos.