A la venta entre 1996 y 2002, el roadster alemán estaba destinado a aquellos conductores con buenas 'manos', pues sus potentes motores, su corta distancia entre ejes y la propulsión trasera le convertían en un coche 'delicado'.

Como curiosidad, fue el coche de James Bond en la película Goldeneye. La variante más exclusiva, M Roadster, disfrutaba de un motor de seis cilindros en línea, 3,2 litros y 325 CV. En solo 5,3 segundos, ya circulaba a 100 km/h partiendo desde parado.