Parece difícil de creer, teniendo en cuenta las dimensiones y el peso de este 'mastodonte' (casi 2,3 toneladas), pero el Amarok Aventura presenta un aplomo y un tacto dinámico bastante sorprendentes.

De hecho, no hay que realizar correcciones en el volante viajando a velocidades de crucero e, incluso en curvas, el coche es fácil de controlar. Eso sí, el tren trasero rebota claramente ante irregularidades, si el vehículo no circula con ocupantes detrás o con carga.

También hay que tener en cuenta las distancias de frenado, algo mayores que en un todocamino, a pesar de contar con discos en las cuatro ruedas.