Pletórico de fuerza desde prácticamente el ralentí, el propulsor turbodiésel V6, con 258 CV y 580 Nm entre 1.400 y 3.000 vueltas, garantiza aceleraciones y adelantamientos de primer orden.

Trabaja junto a un cambio automático con convertidor de par, de ocho velocidades, que sube y baja de marchas con una eficacia plausible. Desde luego, este binomio convence de inmediato a cualquiera. 

En nuestra prueba, obtuvimos un consumo medio de 9,5 litros cada 100 kilómetros, aunque esta cifra se incrementa si realizamos una excursión campera.