El Ford Escort RS Cosworth, aparecido en los años 90, es uno de los mejores compactos deportivos de la historia. Desarrollado a partir del chasis del Ford Sierra RS500 Cosworth, estaba dotado de tracción total y un propulsor turboalimentado de gasolina, con 2,0 litros y 227 CV.

Las unidades más brutales fueron las fabricadas entre 1992 y 1994, al estar dotadas de un turbocompresor Garret T3/T04B, idéntico al que empleaba el Escort de rallies.