Este modelo, aparecido en 2004, es el sucesor espiritual del Ford GT40 que se alzó con la victoria en las 24 Horas de Le Mans, entre 1966 y 1969. Para impulsarse, recurría a un motor atmosférico de gasolina 5.4 V8 de de 542 CV, una cifra espeluznante, teniendo en cuenta que carecía de ayudas electrónicas a la conducción. ¿Las prestaciones? Aceleraba de 0 a 100 km/h en 3,9 segundos y alcanzaba 330 km/h.