A partir de 1986, el Celica y el Supra no compartieron plataforma. De hecho, el Celica se convirtió en un modelo de tracción delantera, mientras que el Supra continuó apostando por la propulsión trasera. 

El nuevo motor del Supra cubicaba 3,0 litros y entregaba 204 CV. La sorpresa positiva fue la introducción de una versión turboalimentada, empleando esta misma mecánica, que ascendía hasta los 238 CV.

Es más, incluso se homologó esta variante para las carreras del Grupo A de Japón, incrementándose la potencia hasta los 270 CV.