La opción turboalimentada de 238 CV llegó al mercado europeo en 1989. Gracias a un aumento de potencia del 15% y del par del 35%, el Supra pudo alcanzar los 100 km/h desde parado en apenas 6,1 segundos.

Antes de dar paso a la cuarta generación, el deportivo se benefició de una nueva mecánica, también turboalimentada, de 2,5 litros y 280 CV. De esta forma, se posicionaba claramente como el vehículo más prestacional de Toyota, por encima del Celica y el MR2.