El Supra MkIV montaba un propulsor atmosférico de 3,0 litros y 220 CV, y otro, con dos turbocompresores y 320 CV. 

Esta tecnología biturbo no trabajaba en paralelo. En primer lugar, los gases de escape se dirigían a una única turbina. Al alcanzar las 3.500 rpm, esos gases también 'alimentaban' el segundo turbo. De este modo, a partir de las 4.000 vueltas, ambas turbinas funcionaban a la vez. 

En materia de diseño, desaparecieron los faros escamoteables y se optó por formas más redondeadas. El coche era algo más pesado que su antecesor, pero en este punto, consiguió batir al Mitsubishi 3000GT.