La fantástica mecánica turboalimentada, con arquitectura bóxer, del Levorg cubica 1,6 litros y entrega 170 CV entre 4.800 y 5.600 rpm. Obligatoriamente, este motor se asocia a una transmisión automática con variador continuo CVT, con siete etapas prefijadas. 

A partir de este binomio, el coche logra una velocidad máxima de 210 km/h y acelera de 0 a 100 en 8,9 segundos. Personalmente, creo que este propulsor mostraría un rendimiento aún mayor con una caja manual de seis velocidades. No obstante, el funcionamiento del cambio CVT resulta bastante sedoso y suficientemente efectivo y convincente.

Por cierto, el conductor puede variar la respuesta de este dúo a través de dos teclas situadas en el volante. El programa I ofrece un rendimiento convencional, mientras que el S exprime más el rendimiento del conjunto.

En cuanto a consumos, hemos obtenido una cifra en torno a los 8,5 litros cada 100 kilómetros, si bien puede incrementarse con facilidad si se realiza una conducción exigente.