El Porsche 911 2019 está equipado con unos sensores especiales, situados en los huecos de las ruedas delanteras, que detectan el agua en la carretera. De este modo, con el asfalto mojado, se modifica el funcionamiento del control de estabilidad y de la caja de cambios y cambia la posición del alerón trasero.

El objetivo es incrementar la seguridad en firmes deslizantes. Este sistema funciona de forma automática e independiente de los limpiaparabrisas.