Aunque te parezca increíble, si tienes 5.000 euros puedes comprar todo un muscle car, de segunda mano, como la cuarta generación del Chevrolet Camaro, comercializada entre 1993 y 2002.

Y eso, a pesar de que este coupé de 2+2 plazas estaba impulsado por un propulsor de gasolina V6, con 3,8 litros y 193 CV de potencia. ¿Lo mejor? Se encuentran en un estado de conservación excelente.