En 1974, Ford decidió dar un giro radical a la trayectoria de su muscle car. Y, aunque en la década de los 70 fue un modelo tremendamente exitoso, el paso del tiempo no le ha sentado bien a la segunda generación del modelo.

Lo cierto es que este prototipo, dotado de dos plazas y una carrocería tipo targa, tiene un aspecto mucho mejor que el Ford Mustang II definitivo.