No, en Rolls-Royce no se han vuelto locos. Simplemente se han limitado a complacer los deseos de un excéntrico millonario con los bolsillos repletos de billetes, que prefiere no circular por asfalto, para evitar los atascos.

Por supuesto, la decoración de rallies también es parte del proceso de personalización. Quien sabe, tal vez se anime a realizar unos tramos...