Sin lugar a dudas, estamos ante el coche de competición más familiar del planeta... y la prueba de que existen monovolúmenes capaces de sonrojar a un SUV fuera del asfalto.

Y es que, este Volkswagen Touran diseñado para competir en el mundial de Raids, tiene una toma de admisión en el techo, un sistema capaz de desinflar e inflar los neumáticos para circular por terrenos arenosos, así como una suspensión neumática que permite ganar unos centímetros de altura. Se me olvidaba, también ofrece siete plazas...