Desde el punto de vista mecánico, el Maserati MC12 era un primo lejano del Ferrari Enzo, del que deriva su propulsor 6.0 V12, de 630 CV. Combinado con un peso de 1.335 kilos, convertían a este italiano en uno de los coches más rápidos del mundo, cuando apareció en 2004. A ello también contribuía una carrocería, de casi 5,0 metros de largo, y dotada de un gran alerón trasero fijo, para mejorar la aerodinámica. 

En realidad, este Maserati nació para homologar el MC12 GT1 de competición, que participaba en el campeonato de GT de la FIA. En total, se fabricaron 50 ejemplares y, cada uno de ellos, tuvo un precio superior a los 600.000 euros.