Se presentó en el salón de París de 2010, pero aún hoy enamora la vista. El deportivo británico se propulsa gracias a cuatro motores eléctricos, uno en cada rueda, que generaban una potencia máxima combinada de 790 CV y 1.600 Nm.

Estos propulsores no solo se alimentan de una batería, sino también de dos turbinas de gas, encargadas de generar electricidad. De este modo, el coche puede recorrer hasta 900 kilómetros sin tener que parar.