Sin duda, la parte más original de este biplaza era la incorporación de un ¡proyector de vídeo! en el centro del capó, controlado mediante Bluetooth. 

El coche disponía de una amplia zona de carga y se movía gracias a un motor eléctrico de 82 CV. El lujo estaba presente a través de una cámara que sustituía al retrovisor interior, un techo panorámico de cristal y unos asientos de cuero.