Como si fuera un pick-up al uso, este coche contaba con una superficie abierta de carga, de 90 centímetros de longitud, situada detrás del habitáculo. En ella, cabían dos bicicletas eléctricas, realizadas específicamente para este prototipo.

El motor, cómo no, era eléctrico y entregaba 75 CV, fuerza que se canalizaba al eje trasero. Con esta mecánica ecológica, el ejercicio de estilo podía alcanzar los 120 km/h.