Desarrollado a partir de una plataforma de Mazda, el coupé estadounidense generó polémica entre los clientes de ese país. ¿Los motivos? Ser un tracción delantera y carecer de un motor V8.

En total, se comercializaron dos generaciones. La versión más exclusiva, el Probe GT, se impulsaba con un motor 2.5 V6 de 165 CV.