Nacido para celebrar el 50 aniversario de la marca, puede que sea lo más parecido a un F1 que la firma italiana haya puesto a la venta.

¿El gran culpable? El propulsor 4.7 V12, de 520 CV, derivado del que empleaba el monoplaza 640 (oF1-89), del año 1989, pilotado por Nigell Mansell y Gerhard Berger. 

Tan solo se ensamblaron 349 unidades.