Este 164 tan especial nació en los años 80, para disputar una competición paralela a la F1, la Formula S, al más puro estilo de la exitosa BMW M1 Procar Series.

Equipaba el motor que la propia marca desarrolló para la escudería Ligier, pero que no llegó a competir: un V10, con más de 600 CV, que le permitía acelerar de 0 a 100 en menos de 2,5 segundos.