Aunque técnicamente este modelo apareció en marzo de 1978, fue realmente en los 80 cuando vivió su máximo esplendor. 

Bajo el capó, este Mazda incorporaba un motor rotativo, denominado 12A, que desarrollaba 130 CV. Con una aceleración de 0 a 100 km/h en 9,1 segundos y más de 205 km/h de velocidad máxima, sus prestaciones estaban en línea con las de los motores de su potencia. 

Sin embargo, su motor de tipo Wankel, compuesto por dos rotores de 573 cm3, ofrecía un tacto único, imposible de encontrar en otros modelos. Se trataba de una mecánica que subía de vueltas sin vibraciones, con un sonido peculiar y un funcionamiento especialmente bueno en la parte alta del cuentavueltas.

¿Una curiosidad? Cuando llegaba a 7.000 rpm emitía un sonido que indicaba que había que cambiar de marcha.