El propulsor V8 biturbo, de 2,9 litros y 478 CV, del Ferrari F40 es uno de los que más se ha hablado en las últimas décadas. ¿La razón? Esta mecánica, conocida con el código interno de F120A, incorporaba dos turbocompresores IHI que lo dotaban de una personalidad bipolar: algo perezoso hasta que comenzaban a soplar... momento en el que este Ferrari se volvía brutal e inalcanzable. 

Pese a ello, para muchos aficionados, este modelo nacido para celebrar el 40 aniversario de la marca, es el mejor Ferrari de la historia. ¿Sus prestaciones? Aceleraba de 0 a 100 en 4,1 segundos y alcanzaba 321 km/h.