Tan solo se fabricarion cuatro unidades del Ferrari 335 S, resultado de actualizar el 315 S, con un motor V12 de 4,1 litros. Oficialmente, es el coche de carreras más caro jamás subastado, con un precio de 31,2 millones de euros.

¿Una curiosidad? Stirling Moss obtuvo la victoria con esta unidad en el Gran Premio de Cuba de 1958.