Bajo su aspecto de coche burgués, este coupé británico escondía un arsenal mecánico de altos vuelos.

Porque, a simple vista, parece difícil averiguar que el Rover 220 Coupé Turbo esconda tras el capó un propulsor turboalimentado de gasolina, de 2,0 litros y 200 CV... o que se convirtió en el primer coche de tracción delantera en incorporar un autoblocante, de tipo Torsen, para mejorar la tracción. 

Eso sí, la mecánica estaba muy por encima de las posibilidades del chasis, de los frenos y de unos neumáticos que, con 195 milímetros de sección, tenían serias dificultades para transmitir la potencia al suelo. Algo que provocaba incómodos tirones en el volante.

¿Las prestaciones? Pasaba de 0 a 100 km/h en 6,6 segundos y alcanzaba 240 km/h de velocidad máxima.