BMW entró en escena de la mano del jefe de la división BMW M, Paul Rosche. El directivo alemán ofreció el motor 6.1 V12 de la firma, que en el McLaren F1 desarrollaba 635 CV de potencia (en su variante 'estándar'). 

De este modo, no era de extrañar que alcanzara los 386 km/h y acelerara de 0 a 100 en algo más de 3,2 segundos.