Los primeros asistentes de frenada de emergencia automática en ciudad, llegaron de la mano de Volvo hace una década y, por aquel entonces, gracias a una cámara láser de infrarrojos, eran capaces de frenar el vehículo por sí solo, por debajo de 30 km/h, para evitar una colisión por alcance. 

Desde entonces, estos sistemas no han dejado de evolucionar y, en la actualidad, algunos como los de los Mercedes-Benz Clase E y S, funcionan hasta 200 km/h y combinan los datos de radares de largo alcance y cámaras estereoscópicas, para detectar peatones y evitar atropellos.