Si hablamos del GTI más longevo, probablemente, debamos referirnos al Maserati 3500 GTi, una evolución del 3500 GT, lanzada a comienzos de los años 60. En esencia, recurría al mismo propulsor de gasolina, con 6 cilindros, pero con inyección indirecta. ¿Su potencia? 235 CV a 5.800 rpm.