De acuerdo, tal vez el CX 25 GTi Turbo 2 no sea el modelo dotado de turbocompresor más célebre de la historia. Pero ahí van unos cuantos datos, para que te hagas una idea de las prestaciones de esta berlina, nacida a mediados de los años 80.

Gracias a su mecánica de 2,5 litros, dotada de un turbocompresor Garret T3desarrollaba 168 CV, que le permitían acelerar de 0 a 1.000 metros en menos de 30,0 segundos y superar los 210 km/h de velocidad máxima. Sin duda, una cifra más que notable para un coche que superaba los 1.500 kilos de peso.

Por otro lado, este Citroën incorporaba una suspensión hidroneumática, algo que le convertía en uno de los modelos más brillantes del mercado, por equilibrio entre confort y estabilidad.